LA FUERZA DE LA GRAVEDAD CALCULADA A PARTIR DE LA CAÍDA DE UN MELÓN DE VILLACONEJOS.

Antes de adentrarse en este artículo es necesario partir de una premisa: dos más dos no son necesariamente cuatro.
Pedro Fernando Fernández PerdicesLa famosa suma, equiparable en términos de andar por casa a lo de claro y en botella, tiene sentido absoluto en un sólo contexto, el contexto matemático. No vamos a remitirnos a explicaciones relacionadas con la física cuántica ni a los magníficos cursos de Don Sidney COLEMAN, ni queremos tampoco hacer el relato detallado de esa partícula que, si sabemos dónde está, no podemos calcular a qué velocidad se mueve (aunque estamos seguros le ocurre la mitad de lo que a la esposa que se ha ido con las compañeras a una archianunciada cena de empresa: sabemos que ella se mueve muy rápido sin tener ni idea del lugar en el que se encuentra).
Avisados de lo anterior, surge de inmediato la cuestión que nos va a ocupar por esperamos no demasiado tiempo: ¿Por qué se le ocurrió a Newton reflexionar junto a un manzano y no en medio de un melonar?
La respuesta creemos es muy simple: porque se encontraba a la sombra de un manzano en el jardín de su casa y no tenía sembrados melones en el citado jardín. Obvio, ¿no?
Pedro Fernando Fernández PerdicesAsoma entonces un nuevo interrogante: y de melones en el hogar, ¿cómo estaba? Pues no lo sabemos con absoluta certeza, pero lo que sí sabemos es que Lucy Pinder anda a caballo entre el siglo XX y el XXI y, para ser sinceros, hemos de concluir que los mejores de Inglaterra no los tenía por tanto a mano. Hubiese debido esperar tres siglos y medio para tener los de la citada Lucy a su alcance, con lo que comprendemos que tirara por el camino del medio y se centrara en la famosa manzana por falta de otros recursos materiales de los que disponer con inmediatez.
Si hubiera llegado al mundo en Villaconejos en lugar de en Woolsthorpe, tal vez su teoría habría estado basada en la observación de los melones en lugar de en la de las manzanas pero, después de indagar en el municipio madrileño, ni los más viejos anales de la Iglesia de San Nicolás de Bari recogen información sobre esta celebridad bautizada con el nombre de Isaac, obligándonos a concluir que ni era melonero ni tuvo relación alguna con personas, animales o cosas del citado municipio.
Complicada cuestión a resolver esta de la manzana como el perspicaz lector podrá observar sin devanarse demasiado los sesos.
¿Qué fórmula hubiera resultado si en lugar de manzanas hubiera trabajado con melones? Pedro Fernando Fernández PerdicesNo lo sabemos. Pero de lo que sí estamos seguros es de que cuando redactó sus trabajos en pos de la resolución de aquel problema de la fuerza inversamente proporcional al cuadrado de la distancia, su mente estaba en otro lugar mucho más cercano que los planetas o el resto de los objetos del Universo. Y ese lugar no podía ser otro que Villaconejos, municipio español perteneciente a la comarca de Las Vegas (no confundir con el oasis casinero del mismo nombre), situado en la Comunidad de Madrid, con una superficie de 36,65 km cuadrados y a una altura sobre el nivel de mar de unos 650 metros, cuya población actual es de unos 3.500 habitantes y dista 52,7 km de la capital.
Tras nuestras sesudas investigaciones sobre esta trama de investigadores encabezada por Newton a los que se relaciona con la Ley de la inercia, la de la interacción y la fuerza o la de acción-reacción, no puede darse por cerrado el caso y aguardamos a una posible desclasificación de documentos por parte del MI6 que, previamente autorizada por el MI5, pueda aportar alguna luz nueva sobre el tema.Pedro Fernando Fernández Perdices

 

 

 

 

 

Pedro-Fernando FERNÁNDEZ PERDICES

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