BREVE REFLEXIÓN SOBRE LOS POLVOS PICA-PICA.

Fernando FERNÄNDEZ PERDICESTodos los que pertenecemos a una determinada generación asociamos los polvos pica-pica con el despliegue prenavideño de artículos de broma que hacía el quiosco de la puerta del colegio, las bolas del castaño de Indias y la canción de los Hombres G.
No es que los polvos pica-pica entubados fueran un producto de precio desorbitado o estuvieran tipificados por la legislación vigente como prohibidos, pero era una inversión que rara vez cumplía con las expectativas cuasi delincuenciales de la parroquia y por ello no se dilapidaba demasiado en su compra. Una vez había estornudado toda la cuadrilla y comprobados los efectos de la ingestión nasal, se buscaba un elemento ajeno al grupo para descargar -preferiblemente en los ojos, base del sentido de la vista- los restos del pequeño tubo y procurarle así al sujeto pasivo un ratillo de incomodidad. Y eso, la primera o segunda Navidad con ya cierto uso de razón; para siguientes navidades, se dejaba el relevo de este consumo en manos de los que, perteneciendo a cursos inferiores, venían desde atrás queriendo pisar fuerte. Estos en apariencia inocentes polvos parecen estar en el origen del trágico accidente ocurrido a la altura del pueblo zamorano de Santa Cristina de la Polvorosa el día 10 de abril de 1979. Un autobús escolar regresaba de Madrid a Vigo por la comarcal 650 en la última etapa de un viaje organizado por el colegio vigués de Vista Alegre. A la altura del pueblo de nombre colateralmente relacionado con los polvos objeto de este artículo, a las 4 y media de la tarde, se produjo el accidente. Murieron cuarenta y cinco niños de edades comprendidas entre los doce y los catorce años, tres profesores y el conductor. El origen no nietzsheano de la tragedia estuvo al parecer y según una niña rescatada relató, en el hecho de que otros chavales le habían echado una buena dosis de polvos pica-pica al conductor y por esa razón el buen hombre llevaba los ojos llorosos.

Fernando FERNÄNDEZ PERDICESEl autocar derrapó en una curva peligrosa, cuando atravesaba un puente sobre el río Órbigo, golpeando la parte trasera del autobús contra un elemento del puente. Patinó hasta el otro lado y cayó al río en el punto donde había un pozo de unos siete metros de profundidad en un día en que el río bajaba con una importante crecida primaveral… Se les juntó todo.
Pasando a las bolas del castaño de Indias, éstas son grandes y redondeadas desarrollándose en su interior un par de semillas que, aunque se conocen con el nombre de castañas, no hay bicho viviente que se las coma. Producen cierto picor de ojos y alguna dificultad para respirar. Debidamente trituradas y vertidas sobre las sudadas espaldas del verano, causan molestias cuya evaluación preferimos dejar al criterio de los expertos. Eran la versión pobre y de temporada de aquellos polvos pica-pica que tantos estornudos habían intentado causar durante las navidades pasadas.
¿Y los Hombres G? Pues para no complicarnos mucho la vida, vamos a hacer un ControlC/ControlV de la letra de la famosa canción y así casi podremos dar por finalizada la presente breve reflexión:

«Estoy llorando en mi habitación,
todo se nubla a mi alrededor.
Ella se fue con un niño pijo,
en un Ford Fiesta blanco
y un jersey amarillo…

Por el parque los veo pasar,
cuando se besan lo paso fatal
voy a vengarme de ese marica,
voy a llenarle el cuello…
de polvos pica-pica.

¡Sufre… mamón!
Devuélveme a mi chica
o te retorcerás entre polvos pica-pica.
¡Sufre… mamón!
Devuélveme a mi chica
o te retorcerás entre polvos pica-pica.

Le he quemado su jersey
y se ha comprado cinco o seis
voy a destrozarle el coche,
lo tengo preparado,
¡voy esta noche!

No te reirás nunca más de mí,
lo siento nene vas a morir
tú me quitaste lo que más quería
y volverá conmigo,
volverá algún día…

¡Sufre… mamón!
Devuélveme a mi chica
o te retorcerás entre polvos pica-pica.
¡Sufre… mamón!
Devuélveme a mi chica
o te retorcerás entre polvos pica-pica.

¡Sufre… mamoón!
Devuélveme a mi chica
o te retorcerás entre polvos pica-pica.
¡Sufre… mamoón!
Devuélveme a mi chica
o te retorcerás entre polvos pica-pica.»

Fernando FERNÄNDEZ PERDICESEn nuestra niñez, los productos con los que se fabricaban estos polvos eran 100% naturales (pelusillas y hojas vegetales, los restos de lápices mondados por el sacapuntas…) pero en la actualidad han ganado una importante cuota de mercado los sucedáneos mecánicos y la fibra de vidrio. Aún así, lo más importante continúa siendo que provoquen una buena comezón y sean difíciles de sacudir de la ropa o el pelo. Hay cosas que no cambian.

Fernando PERDICES

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